Luna mía, era mía

          



           Luna mía,

alguna vez bajaste del cielo

y fuiste mía,

pero te he perdido...

He perdido a mi luna; ahora se esconde entre nubes oscuras que no me dejan ver su belleza. Y aunque a veces la distingo entre las estrellas, sé que ya no me pertenece. La distancia que antes solo imaginaba ahora es real: está demasiado lejos de mí, cuando antes la tenía a mi lado.

Solo me queda esperar su regreso y desear que todo vuelva a ser como antes, aunque sé que es un sueño lejano que habita en mi mente nostálgica. Hoy, ella no es más que un sueño.

Sueño contigo,

casi todos los días.

Sueño que aún nos reímos,

que te escribo y me respondes,

que tus manos tocan las mías

y todo es tan suave

que ni el mundo se atreve a interrumpirnos.

 

Pero despierto y lo único que tengo es el ardor de este amor que ya no tiene sitio, una hoguera que no puedo apagar ni avivar, solo mirar mientras me consume.

Quisiera odiarte, juro que quisiera, porque amarte me está costando la vida. ¿Qué hago con todo este amor, Luna mía? Este amor que no me cabe en el pecho, que no sé dónde guardarlo, que no sé cómo fingir que no existe cuando en realidad está conmigo todo el tiempo.

 

Verte,

ver tu rostro y no poder tocarlo

me mata.

Tu belleza me apuñala

y aun así la deseo.

Quiero volver a esos días

donde solo existíamos tú y yo,

cuando el mundo se hacía pequeño

dentro de tu habitación

y tu risa era mi universo.

 

Pero ahora eres un sueño,

eres sólo un recuerdo.

Eres la luna que no baja del cielo,

aunque yo me quede en la tierra

esperando.

 

Oh, Luna mía,

eras mía.


Autor: Libni Barraza.

Categorías: Poesía. Poesía libre. Amor.

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